D.O. Calatayud

La Denominación de Origen Calatayud ha sido considerada por la Guía Peñín como la sexta mejor Denominación de Origen de España. La calidad de sus vinos es reconocida mediante la cantidad de premios que reciben. Llama especialmente la atención el número de Medallas recibidas en el pasado Concurso Internacional de Garnachas del Mundo, a pesar de que únicamente son 16 bodegas las que componen esta Denominación de Origen.

La tradición vitivinícola de la zona se remonta al siglo II a C., confirmado con el hallazgo de un lagar en el pueblo Celtíbero de Segeda – de gran importancia en la guerra numantina – , situado entre los términos municipales de Belmonte de Gracián y Mara. La primera referencia escrita sobre la gran calidad de los vinos de la comarca se remonta al siglo I y su autor es Marco Valerio Marcial, historiador que nación en la ciudad romana de Bílbilis.

Bílbilis Augusta fue una ciudad floreciente en su época y en sus cercanías los árabes fundaron la actual Calatayud. Los romanos desarrollaron la vid, los musulmanes la abandonaron y los cristianos volvieron a destacar su importancia durante la reconquista como cultivo colonizador.

A finales del siglo XII los monges del Císter promovieron la plantación de la vid en esta zona y fundaron el Monasterio de Piedra, y sus bodegas dan fe de la importancia de la vid en las tierras de su entorno.

La Denominación de Origen Protegida Calatayud fue creada en el año 1990. La superficie que ocupa se extiende sobre un terreno excepcional para el cultivo de la vid. Las características de sus vinos son el resultado de la interacción del microclima, la amplia gama de suelos y una uva, como es la garnacha, con una perfecta adaptación a la zona, produciendo unos vinos con una marcada personalidad. La variedad predominante de uva es la garnacha tinta, su mayor patrimonio, con plantaciones que superan en muchos casos los 50 años de edad y que en la zona se denominan Viñas Viejas. La mayor parte del viñedo se encuentra ubicado en zonas de altura – la zona de viñedos más alta de Aragón – en terrenos con elevada pendiente que favorece la aireación del viñedo de muy difícil mecanización, realizándose la mayoría de las labores de cultivo de forma manual.

Las plantaciones más antiguas se sitúan en laderas con fuerte pendiente y bien aireadas, suelos con alto contenido en arcillas y suelos de pizarras grises y rojas. Cada una de estas plantaciones, dependiendo del tipo de suelo y su orientación, proporcionarán un vino de garnacha diferente. De ahí la grandeza de estos viñedos, como patrimonio enológico, paisajístico y cultural.

Con estos condicionantes los vinos adquieren una gran concentración y una marcada personalidad. El color de estos vinos varía entre tonalidades que van desde el rojo cereza al rojo picota. En la copa denotan un atractivo ribete violáceo.

En cata, los vinos se presentan con aromas frutales, fruta roja y negra, moras zarzamora, frambuesa, fresa, frutillos del bosque, violetas, sotobosque, tomillo, romero, aceituna negra, fruta madura, ciruela, compota de melocotón, etc., y en general con tonos minerales, grafito, etc. Son vinos frescos, ágiles en boca con estructura y buen equilibrio alcohol-acidez.

El clima de la DO Calatayud se caracteriza por su continentalidad, con inviernos fríos y veranos calurosos. La temperatura media anual es 13,1º, con grades diferencias entre la noche y el día durante la época de maduración, de cinco a siete meses de heladas, las temperaturas y precipitaciones varían desde el fondo de la fosa con temperaturas suaves y precipitaciones bajas, hasta las temperaturas más bajas y precipitaciones ligeramente superiores, a medida que ascendemos, con una pluviometría media de 300 a 550 m.

Bajo estas condiciones climatológicas, se favorece una lenta maduración de las bayas que alcanzan la perfecta maduración fenólica. Los rendimientos por cepa son bajos y el cultivo se desarrolla sin apenas incidencias de plagas y enfermedades criptogámicas. La variedad predominante es la Garnacha tinta ocupando un 62%. También se cultivan otras variedades tintas como son la Tempranillo, Syrah, Mazuela, Merlot, Cabernet Sauvignon y Monastrell. Y entre las variedades blancas destacan la Viura, Garnacha Blanca, Malvasía, Chardonnay y Gewürztraminer. Las variedades tintas suponen un 92% frente a las variedades blancas que representan el 8% de la superficie total de la DO Calatayud (3.200 has).

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