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Samitier Roble y Samitier Garnacha

Cuando hace ya unos años conocí a José Antonio Ibarra, propietario y alma mater de Bodegas Augusta Bilbilis, aún no había embotellado su primer Samitier.

José Antonio nos enseñó la pequeña bodega que su abuelo había excavado en la pared de un montículo en Mara, muy cerca de Calatayud, y nos contó como la había rehabilitado después de muchos años abandonada. Nos contó su proyecto, y como había invertido en él su conocimiento, su trabajo, su tiempo, su dinero, su vida.

Ese mismo día, acompañado de un poco de buen embutido nos dio a probar el vino que sacó directamente de un depósito y ya en ese momento tan temprano nos sorprendió. Se trataba del que sería el primer Samitier Roble.

Tras formarse como enólogo y desarrollar sus primeras experiencias profesionales en otros proyectos familiares, decidió emprender un camino sin vuelta para hacer las cosas como él creía que tenía que hacerlas y apostó decididamente por hacer vinos de calidad, por el respeto al medio ambiente y por el trato personal.

Desde hace varios años cada mes de diciembre José Antonio organiza una cata para los amigos en el Casino de Calatayud con el fin de explicar cuáles han sido los logros del periodo y qué objetivos se propone para el siguiente y, por supuesto, catar sus vinos.

Verle en acción es todo un espectáculo. Te embriaga la forma que tiene de transmitir su pasión por la tierra, por sus creencias, por su vino. A nadie le resulta indiferente. Este año nos confirmó su apuesta decidida por la agricultura biodinámica. Hay aspectos que nos cuenta que realmente parece que valen para poco, a otros sin embargo le ves todo el sentido del mundo.

Exactamente la misma exposición de sus métodos hace a quien tiene la suerte de visitar su bodega. Le explica a quien va a verle las fuerzas de la naturaleza que influyen en la vida y como se aprovechan por la agricultura biodinámica, e implica al visitante con sus ya famosas varillas que increíblemente se cruzan en un sitio determinado con independencia de quien las lleve.

Creas lo que creas en cualquier caso el resultado siempre es sorprendente.

Hoy en día Samitier es una marca reconocida no solo por los premios conseguidos año tras año (Garnachas del Mundo, Bacchus, Zarcillo, …)  y por las más prestigiosas revistas internacionales del mundo del vino (Parker, Peñín, …), sino principalmente por el público. Y os puedo asegurar que no hay concurso, ni gurú, ni sumiller más exigente que el mismo público. El público es al final el que decide si el vino que le ofreces vale lo que cuesta o no, y podemos certificar que pocos son los vinos que, careciendo de importantes inversiones publicitarias, son reconocidos por su nombre, y sin duda, Samitier Roble y Samitier Garnacha son dos de ellos.

 Por todo ello, Samitier Roble y Samitier Garnacha son vinos LIVINOS.

Antonio Santacruz. Socio de Livinos.

2 comentarios en “Samitier Roble y Samitier Garnacha

  1. He probado los dos vinos y me han encantado, Felicidades Jose Antonio

    1. Ya lo creo José Luis. Dos grandes vinos, si señor. Y ya estamos a la espera de sus dos nuevas creaciones …

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